El Conflicto de los bienes eclesiásticos de la Franja
Las Eurorregiones fueron creadas para facilitar la cooperación y el dialogo transfronterizo entre diferentes estados, aunque en ocasiones también existen dificultades e incluso litigios dentro de ellas, hasta el punto de que alguno de los estados pueda decidir, motu proprio, abandonar la asociación. Ésta fue la primera premisa para iniciar nuestro estudio: hallar un conflicto, cercano geográficamente a nosotros, que ejemplificara los desacuerdos y las desavenencias que, como en toda convivencia, también caracterizan a las Eurorregiones. Decidimos entonces hacer iniciar nuestro ensayo sobre un conflicto cercano: el de la Franja entre Cataluña y Aragón, dos comunidades integradas en la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo.
La Eurorregión
Pirineos-Mediterráneo (quizá hablar un poco más de la eurorregión) fue creada el 29 de Octubre de 2006, estando
formada en su inicio por Cataluña, las Islas Baleares,
Languedoc-Rousillon, Midi-Pyrénées y Aragón. Sin embargo, ésta
última decidió abandonarla debido a un conflicto con Cataluña el
año 2006.
El Conflicto de los bienes eclesiásticos de la Franja tiene como fecha de inicio el año 1995,año en el que se escindieron
gran parte de las parroquias de la diócesis de Lérida para fundar
una nueva bajo el nombre de Barbastro-Monzón. A raíz de esta
escisión, la diócesis de Barbastro-Monzón se sintió perjudicada y
reclamó a la diócesis ilerdense 113 obras de arte (hasta 158 obras, en comunicados no oficiales) que consideraban
de su propiedad. En ese contexto germinó el problema, pero no fue
hasta una década más tarde que, ante la parsimoniosa actitud del
gobierno catalán, los litigios volvieron a la escena pública.
En 2005 se
iniciaron una serie de litigios entre diversos órganos
administrativos regionales y eclesiásticos, que aún parecen muy
lejos de resolverse. Fue en ese mismo año en el que el tribunal
eclesíastico concedió la propiedad de la totalidad de las obras a
la diócesis de Barbastro-Manzón. La contestación de Catalunya,
pocos meses después pero ya bien entrado el 2006, fue
dubitativa en un inició, aceptando dicha sentencia y exigiendo una
serie de condiciones entre la que destacaba el "acuerdo degestión consensuado entre las partes en conflicto que permita la salvaguarda y la difusión de la colección.". Sin embargo, el
Parlamento Catalán se desdijo de sus palabras y decidió realizar
una ofensiva muy tajante, la cual no sólo negaba la propiedad de las
obras a la diócesis de Barbastro-Monzón hasta que el proceso llegara
a una solución, sino que otorgaba la potestad de exponerlas a la
diócesis ilerdense. Esta ofensiva parlamentaria cuando todo parecía
hecho para la diócesis de Barbastro-Monzon fue tomada como una
agravio por el Gobierno Aragonés, el cual decidió suspender
inmediatamente su participación en la Eurorregión, un hecho que
tensó el ambiente y ejerció, directamente, una fuerte presión.
Éste tira y afloja
pareció llegar a su fin en el año 2008, en el cual ambas
diócesis llegaron a un acuerdo mutuo. Sin embargo, la derogación en el permiso de salida de las obras por parte del gobierno catalán
provocó que el gobierno aragonés presentara una querella criminal
ante un proceso que, de forma civil, parecía no tener solución. Cómo podemos comprobar, en el boletín del gobierno del año 2009 se hace mucha incidencia en este tema, explicando públicamente los dos procesos judiciales abiertos en ese momento y que, de un momento a otro, deberían poner fin al litigio. Adjuntamos aquí una de las partes más intensas del boletín, aunque recomendamos la lectura del apartado que habla del conflicto (páginas 11391-11394) para entender de qué manera Aragón puntualiza la necesidad de que se le devuelva aquello que considera como suyo.
"En relación al primero, le preciso que se sigue en el orden civil, y es por medio del que se han solicitado, junto con el Obispado de Barbastro-Monzón, el reconocimiento y la ejecución forzosa de la decisión adoptada por el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica que reconoce la titularidad de los bienes sacros a las parroquias aragonesas. En este proceso, el demandado es el Obispado de Lérida, y nosotros actuamos como codemandantes, y se encuentra en la actualidad pendiente de las decisiones de dicho juzgado sobre lapersonación como codemandados de otros posibles interesados. En relación con el segundo, reseñar que se sigue en los juzgados de Lérida, en el orden contencioso-administrativo, y que pretende evitar que el consorcio del Museo de Lérida ponga trabas a la devolución de los bienes, y que igualmente está pendiente de la adopción de decisiones por parte del juzgado sobre la personacióncomo codemandados de otros posibles interesados."
El pueblo aragonés empezó también a volcarse con el conflicto de los bienes de franja, algo que demuestra la manifestación en noviembre de 2010 en Zaragoza, un
ejemplo más de las tensiones existentes entre ambas comunidades por
un tema cultural llevado al campo de la política. También indicador del orgullo
personal por parte de los dirigentes de ambas comunidades, incapaces
de llevar a un acuerdo que nos beneficie a todos.
El tema aún
sigue caldeado en la actualidad, puesto que las declaraciones de
Ferran Mascarell, historiador y político que ocupa el puesto de
consejero de cultura de la Generalitat, afirmaban lo siguiente:
“Cataluña no puede admitir que algo que ha tutelado, ha respetado y ha cuidado durante prácticamente cien años [...] sea tratado comodicen algunos partidos aragoneses. Esto no forma parte de lo posible”
En esta cita se puede apreciar perfectamente como carga contra la
parte aragonesa por la forma en que han tratado un tema tan delicado.
El propio Ferran Mascarell realizó otras declaraciones que, según
nuestro punto de vista, podrían ajustarse al ideal de resolución
del conflicto.
Sin embargo,
estas palabras no fueran bien encajadas por el Gobierno de Aragón,
que una vez más se sintió ultrajado por los catalanes en lo que
parecía ser una alusión directa a la incapacidad de los aragoneses
a llegar a un acuerdo. Si bien es cierto que las obras han estado
bajo tutela catalana durante más de cien años, también lo es que,
según el Tribunal Eclesiástico, estas obras pertenecen a la nueva
diócesis -ya no tan nueva- de Barbastro-Monzón. Por lo tanto, ¿qué
menos que pedirle a los políticos una solución que nos beneficie a
todos? Una de verdad, claro está, porque aun no ha habido voluntad
de respetar los acuerdos establecidos por ninguna de las dos partes,
un desacuerdo que, como ya sabemos, provocó la salida de Aragón de
la Euroregión. Bajo nuestro punto de vista, lo acaecido en la Franja es verdaderamente deplorable por ambas partes, y es fruto, no sólo de un mal dialogo, sino de un cruce de intereses entre dos comunidades que parecen destinadas al enfrentamiento.
Lo cierto es que el abandono de la Eurorregión por parte de Aragón nos parece inaceptable, más propio de una rabieta de un sistema de gobierno menor, que del propio gobierno de la Comunidad Autonóma con masdmasdsa. Sin embargo, tampoco podemos defender a ultranza aquello realizado en Catalunya. Aunque creemos que los argumentos son muy coherentes en tanto a la necesidad de llegar a un acuerdo mutuo que beneficies a las dos partes, también nos parece que Cataluña trata de demorar al máximo el final del conflicto para satisfacer sus propios intereses, ya que un conflicto sin solución le proporciona la totalidad de la colección.
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